A veces pienso que la sarta de palabras que se me ocurren debería volcarlas en otro lado pero resulta, que entre otras cosas, soy verborrágica hasta en las redes y hasta escribiendo estas palabaras, y hoy particularmente me siento inspirada.
Yo no cumplo con los mandatos ancestrales que nos llenan de cargas o de ítems por tachar cuando los logramos. No sigo el estereotipo de belleza que me venden en los medios, sé que también rompo con algunas estructuras.
Puedo ponerme brava y luchar con las mismas manos con las que acaricio o maldecir y seguir siendo verborrágica con la misma boca que sonrío o beso.
También sueño en colores, otras en blanco y negro, pero nunca dejo de hacerlo.
Me encanta ser mujer, aún en los días en que las hormonas me hacen convulsión. Aún teniendo todavía espacios negados, aún viendo las mentiras que muestran los modelos de mujer perfecta.
Me encanta ser ésta mujer que se compromete a desparramar amor y con ese amor ir cambiando parte de la historia que me tocó, que nos tocó.
Soy mujer, cursi, 100 % taurina y Canaya con y, ansiosa y melodramática, libre y feliz, brutalmente honesta. No sé querer a medias. Soy seño, pero también fui mujer de radio, fui tallerista, trabajo en la barra de un bar, duermo compulsivamente siestas largas, casi que no sé maquillarme y no sé caminar en tacos altos, soy defensora a ultranza de la zapatilla, soy sola, ingenua pero buena y leal.
Con todo esto y un poco de otras cosas no festejo este día, si no que pienso en cómo contribuir en esta lucha por la verdadera igualdad, libertad y de no sentir nunca más miedo a que lo peor le pase a cualquier mujer o a mí.
Regalennos menos cosas materiales y hagan cumplir más nuestros derechos, hagannos sentir seguras y dejen de matarnos hoy, mañana, siempre....
#NiUnaMenos
#VivasNosQueremos
miércoles, 8 de marzo de 2017
domingo, 5 de marzo de 2017
Mujer
"Mujer bonita es la que lucha"
¿Vos luchás?
Yo lucho todo el tiempo. Lucho para dormirme así como para levantarme cuando suena la alarma. Lucho para llegar a fin de mes, para sostener mi trabajo, para ser mejor en él cada día. Lucho por ser hermosa, hermosa persona, para rodearme de gente que haga y me haga bien. Lucho para cuidar y preservar mis amigas, a todas las que fui cosechando a lo largo de esta vida. Lucho por ser feliz en toda medida todos los días. Lucho por ser una mujer que el día de mañana cuente con orgullo que ha podido ganarle a sus miedos y ha podido superar sus mambos. Lucho para que no me devoren los fantasmas. Para verme más linda cuando el espejo se pone hijo de puta. Lucho para que en serio me importe poco y nada aquello que dicen los demás, para que no me lastimen las etiquetas. Lucho para ser buena hija y agradecerle cada día lo que la familia que me eligió me dio y me enseñó. Lucho en silencio para que me quieran en serio, para olvidar y a veces no puedo. Lucho por las niñas y los niños y su derecho a jugar y a ser eso: niñas y niños.
Es a veces tan difícil ser mujer en un mundo que está cambiando. En una sociedad que por fin parece despertarse y que empieza a reclamar por lo que las mujeres merecemos: que nos cuiden, que no nos hagan una cosa, que no nos marquen, que no nos maten.
Soy una mujer a la que le cuesta regirse por lo impuesto, que por supuesto va por fuera de los cánones de belleza que impone el mundo, soy una mujer que está sola pero no en soledad y que a pesar de todo cree que el amor tiene mil formas. No me imagino haber sido yo años atrás y tener casi cuarenta sin pareja, sin hijos, sin ser bonita y exitosa. Somos humanas las mujeres de hoy, al menos las que elijo para rodearme, las que considero imprescindibles en la vida. Luchamos cada cual a su manera, en su mundo, y son luchas legítimas porque somos mujeres que vamos haciendo todo de corazón.
Elijo ser esta mujer que sala sus heridas con abrazos de la gente que quiere, que camina con muchas mujeres más a las que la vida no les resulta una pavada, y sobre todo elijo ser esta mujer verborrágicamente auténtica.
Sigamos luchando, bonitas!
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