A veces pienso que la sarta de palabras que se me ocurren debería volcarlas en otro lado pero resulta, que entre otras cosas, soy verborrágica hasta en las redes y hasta escribiendo estas palabaras, y hoy particularmente me siento inspirada.
Yo no cumplo con los mandatos ancestrales que nos llenan de cargas o de ítems por tachar cuando los logramos. No sigo el estereotipo de belleza que me venden en los medios, sé que también rompo con algunas estructuras.
Puedo ponerme brava y luchar con las mismas manos con las que acaricio o maldecir y seguir siendo verborrágica con la misma boca que sonrío o beso.
También sueño en colores, otras en blanco y negro, pero nunca dejo de hacerlo.
Me encanta ser mujer, aún en los días en que las hormonas me hacen convulsión. Aún teniendo todavía espacios negados, aún viendo las mentiras que muestran los modelos de mujer perfecta.
Me encanta ser ésta mujer que se compromete a desparramar amor y con ese amor ir cambiando parte de la historia que me tocó, que nos tocó.
Soy mujer, cursi, 100 % taurina y Canaya con y, ansiosa y melodramática, libre y feliz, brutalmente honesta. No sé querer a medias. Soy seño, pero también fui mujer de radio, fui tallerista, trabajo en la barra de un bar, duermo compulsivamente siestas largas, casi que no sé maquillarme y no sé caminar en tacos altos, soy defensora a ultranza de la zapatilla, soy sola, ingenua pero buena y leal.
Con todo esto y un poco de otras cosas no festejo este día, si no que pienso en cómo contribuir en esta lucha por la verdadera igualdad, libertad y de no sentir nunca más miedo a que lo peor le pase a cualquier mujer o a mí.
Regalennos menos cosas materiales y hagan cumplir más nuestros derechos, hagannos sentir seguras y dejen de matarnos hoy, mañana, siempre....
#NiUnaMenos
#VivasNosQueremos
miércoles, 8 de marzo de 2017
domingo, 5 de marzo de 2017
Mujer
"Mujer bonita es la que lucha"
¿Vos luchás?
Yo lucho todo el tiempo. Lucho para dormirme así como para levantarme cuando suena la alarma. Lucho para llegar a fin de mes, para sostener mi trabajo, para ser mejor en él cada día. Lucho por ser hermosa, hermosa persona, para rodearme de gente que haga y me haga bien. Lucho para cuidar y preservar mis amigas, a todas las que fui cosechando a lo largo de esta vida. Lucho por ser feliz en toda medida todos los días. Lucho por ser una mujer que el día de mañana cuente con orgullo que ha podido ganarle a sus miedos y ha podido superar sus mambos. Lucho para que no me devoren los fantasmas. Para verme más linda cuando el espejo se pone hijo de puta. Lucho para que en serio me importe poco y nada aquello que dicen los demás, para que no me lastimen las etiquetas. Lucho para ser buena hija y agradecerle cada día lo que la familia que me eligió me dio y me enseñó. Lucho en silencio para que me quieran en serio, para olvidar y a veces no puedo. Lucho por las niñas y los niños y su derecho a jugar y a ser eso: niñas y niños.
Es a veces tan difícil ser mujer en un mundo que está cambiando. En una sociedad que por fin parece despertarse y que empieza a reclamar por lo que las mujeres merecemos: que nos cuiden, que no nos hagan una cosa, que no nos marquen, que no nos maten.
Soy una mujer a la que le cuesta regirse por lo impuesto, que por supuesto va por fuera de los cánones de belleza que impone el mundo, soy una mujer que está sola pero no en soledad y que a pesar de todo cree que el amor tiene mil formas. No me imagino haber sido yo años atrás y tener casi cuarenta sin pareja, sin hijos, sin ser bonita y exitosa. Somos humanas las mujeres de hoy, al menos las que elijo para rodearme, las que considero imprescindibles en la vida. Luchamos cada cual a su manera, en su mundo, y son luchas legítimas porque somos mujeres que vamos haciendo todo de corazón.
Elijo ser esta mujer que sala sus heridas con abrazos de la gente que quiere, que camina con muchas mujeres más a las que la vida no les resulta una pavada, y sobre todo elijo ser esta mujer verborrágicamente auténtica.
Sigamos luchando, bonitas!
jueves, 23 de febrero de 2017
Tipear
Me gusta tipear como modo de descarga a las cosas que llevo adentro. Me gusta volcar en palabras escritas el torbellino de cosas que pasan como una película por mi cabeza. A veces soy graciosa, a veces soy dramática, otras tantas aburrida y también un poco sentimental.
Nadie me dio el don de saber usar las palabras, mucho menos cuándo, y con quiénes. Pero encuentro en un espacio en blanco ese lugar donde puedo acomodarlas libremente sin ser juzgada, si soy leída o no poco me interesa, si las críticas son buenas o malas, menos. Después de tipear siento un alivio, ese que sentía cada vez que salía de terapia, a veces salía contenta, otras preocupada, otras odiándome, odiando al mundo, queriendo encontrar respuestas o soluciones, salía llorando, salía liviana; pues lo mismo me pasa cuando pongo el punto final.
Estos días son particularmente tortuosos, esos en los que llenaría una resma de hojas blancas tamaño A4, las llenaría con palabras, con garabatos, con signos de pregunta, con certezas pero con muchas dudas. No me gusta tomar sola, pero me pondría un vaso y una botella de vino al lado tratando de darle un tono más interesante, llenaría, mientras escribo, un cenicero de cigarrillos mal apagados, algunas letras se verían borroras porque caerían lágrimas de risa y de tirsteza y muchas de impotencia. Al terminar juntaría todas las hojas y de tenerlo a mano me tomaría un tren y me leería, cada tanto levantaría la vista pensando, riéndome de mi misma, y me respondería sola mis preguntas. Me iría lejos, donde nadie me conozca y le regalaría a alguien ese puñado de hojas entintadas para que haga lo que más le parezca.
Pero me es más fácil sentarme frente a una pantalla, tipear compulsivamente , vomitar las palabras, poner punto final y ponerme a pensar en todo lo anterior.
Soy verborrágica hasta cuando tipeo, me gusta jugar con el orden de las palabras, usar algunas como fetiches, otras usarlas sin sentido, pero por sobre todas las cosas me encanta tipear con honestidad, con esa que me va llevando por la vida. Podés esconder un par de mentiras, las palabras mal usadasm diría yo, pero a la larga no me aguanto y quiero decir la verdad. Estoy tratando de hacerlo hace casi un mes, no me dejan. Uso las palabras tratando de ser ocurrente, o de dar un golpe certero que me haga un poco más feliz, no me sale.
Entonces a escena se repite, me siento acá, tipeo hasta que tenga ganas y pongo de nuevo el punto final.
Nadie me dio el don de saber usar las palabras, mucho menos cuándo, y con quiénes. Pero encuentro en un espacio en blanco ese lugar donde puedo acomodarlas libremente sin ser juzgada, si soy leída o no poco me interesa, si las críticas son buenas o malas, menos. Después de tipear siento un alivio, ese que sentía cada vez que salía de terapia, a veces salía contenta, otras preocupada, otras odiándome, odiando al mundo, queriendo encontrar respuestas o soluciones, salía llorando, salía liviana; pues lo mismo me pasa cuando pongo el punto final.
Estos días son particularmente tortuosos, esos en los que llenaría una resma de hojas blancas tamaño A4, las llenaría con palabras, con garabatos, con signos de pregunta, con certezas pero con muchas dudas. No me gusta tomar sola, pero me pondría un vaso y una botella de vino al lado tratando de darle un tono más interesante, llenaría, mientras escribo, un cenicero de cigarrillos mal apagados, algunas letras se verían borroras porque caerían lágrimas de risa y de tirsteza y muchas de impotencia. Al terminar juntaría todas las hojas y de tenerlo a mano me tomaría un tren y me leería, cada tanto levantaría la vista pensando, riéndome de mi misma, y me respondería sola mis preguntas. Me iría lejos, donde nadie me conozca y le regalaría a alguien ese puñado de hojas entintadas para que haga lo que más le parezca.
Pero me es más fácil sentarme frente a una pantalla, tipear compulsivamente , vomitar las palabras, poner punto final y ponerme a pensar en todo lo anterior.
Soy verborrágica hasta cuando tipeo, me gusta jugar con el orden de las palabras, usar algunas como fetiches, otras usarlas sin sentido, pero por sobre todas las cosas me encanta tipear con honestidad, con esa que me va llevando por la vida. Podés esconder un par de mentiras, las palabras mal usadasm diría yo, pero a la larga no me aguanto y quiero decir la verdad. Estoy tratando de hacerlo hace casi un mes, no me dejan. Uso las palabras tratando de ser ocurrente, o de dar un golpe certero que me haga un poco más feliz, no me sale.
Entonces a escena se repite, me siento acá, tipeo hasta que tenga ganas y pongo de nuevo el punto final.
SPM
Ayer me encontré un grano que me lo masacré, no dormí la siesta porque teía mal humor, me sentía triste y con ganas de llorar.
Me levanté y me comí el último Havanna con la esperanza de que eso pasara y no fue así. Me quedé sin alfajor, loca de atar y con calorías encima (ay, ella!)
Lloré por una broma inocente que me hizo la más buena de mi mamá (lloré en el jardín)
Seguí enojada con la vida, odiando a todo aquel ser humano que haya sentido yo que me rompía la paciencia.
Odié que la gente no se haga cargo de lo que dice (bah, eso lo odio siempre)
Me acosté a hacer nada y aún así seguía sintiendo todo eso, sumado a esa sensación de que todo es horrible como una.
Me desperté tapada con el acolchado, tenía frío. Tuve la esperanza de que estaba fresquito afuera. No, la zonza se olvidó el aire prendido.
Me reí hasta que me di cuenta que, chicas, todo lo de arriba se denomina: SPM
Lo peor ha pasado. Mejor me pongo una cancioncita y a bailar con las hormonas revolucionadas!!!
La diosa Debbie Harry, no ha de fallar:
https://www.youtube.com/watch?v=1VFuHj9_Tgw
Me levanté y me comí el último Havanna con la esperanza de que eso pasara y no fue así. Me quedé sin alfajor, loca de atar y con calorías encima (ay, ella!)
Lloré por una broma inocente que me hizo la más buena de mi mamá (lloré en el jardín)
Seguí enojada con la vida, odiando a todo aquel ser humano que haya sentido yo que me rompía la paciencia.
Odié que la gente no se haga cargo de lo que dice (bah, eso lo odio siempre)
Me acosté a hacer nada y aún así seguía sintiendo todo eso, sumado a esa sensación de que todo es horrible como una.
Me desperté tapada con el acolchado, tenía frío. Tuve la esperanza de que estaba fresquito afuera. No, la zonza se olvidó el aire prendido.
Me reí hasta que me di cuenta que, chicas, todo lo de arriba se denomina: SPM
Lo peor ha pasado. Mejor me pongo una cancioncita y a bailar con las hormonas revolucionadas!!!
La diosa Debbie Harry, no ha de fallar:
https://www.youtube.com/watch?v=1VFuHj9_Tgw
miércoles, 22 de febrero de 2017
11 años
Once años caminando como podemos, pero siempre con sinceridad, hemos pasado meses sin vernos, incluso años, dejamos inconclusas millones de charlas por el medio que sea, esos medios virtuales que tantas veces nos acercan. A veces en los peores días me llegó un mensaje de él que automáticamente cambiaba mi humor, la mayoría para bien, pero tantas otras me hacía enojar. Somos distintos, pero muy iguales. Supe con el tiempo hacerlo mi amigo, mi hermano. Me dio una familia hermosa, me dio una amiga, una hermana (su hermana), siento que somos de esos humanos a los que la vida va enseñándole con esa cosa de prueba y error, nos desvelan las injusticias, nos mueve la utopía de un mundo mejor, nos hace vibrar la música y el abrazo genuino con los seres queridos.
Somos distintos, pero sé que nos elegiríamos siempre para ser amigos, hermanos. Y aunque nunca podamos terminar una charla, y aunque en tantas cosas vayamos por caminos diferentes, siempre vas a ser el mejor amigo, la mejor persona que el destino me dio.
Para mi mejor amigo, mi hermano:
Nacho
Somos distintos, pero sé que nos elegiríamos siempre para ser amigos, hermanos. Y aunque nunca podamos terminar una charla, y aunque en tantas cosas vayamos por caminos diferentes, siempre vas a ser el mejor amigo, la mejor persona que el destino me dio.
Para mi mejor amigo, mi hermano:
Nacho
martes, 21 de febrero de 2017
G O R D A / O
Mientras a un ganador de "Cuestión de Peso" lo sacan asistido porque pesa 400 kgs, ayer empezó un nuevo ciclo de este nefasto programa que pone a personas con problemas de obesidad a competir no sólo para ganar unos morlacos o lo que fuere si no para bajar muchos kilos en poco tiempo y ser socialmente aceptados, porque bien sabemos: ¡el gordo no da! Mientras tanto el señor Burns de los gordos, hablo de Cormillot, sigue facturando a costa de la desesperación de gente que la pasa mal porque: sigue siendo objeto de burla, no encuentra ropa a la moda que ponerse si no modelos que se asemejan a los que usaría una doña o un don, y porque el gordo no encaja en los cánones de belleza. El tal Cormillot -bien bicho él -se alzó con un marketing terrible y súper combativo de la gordura, que todos hemos corrido alguna vez al súper a comprar una mermelada, un agua saborizada creyendo que iba a hacer el milagro o que finalmente el verso camuflado de: "es saludable" nos iba a encajar. Ahora, el corazón no te lo mires nunca, porque quizás lo encuentres bien podrido por todas estas mierdas. Pero cuando todos, absolutamente todos, aprendamos que los cuerpos sólo son un envase mejor o peor que contiene sentimientos, pensamientos y amor y los aceptemos tal cual son quizás ahí sí podamos mirarnos el corazón en serio.
lunes, 6 de febrero de 2017
Abecedario
Hoy me invaden ciertas inquitudes, para enumerarlas le puse una letra del abecedario a cada una, de ahí la originalidad del nombre.
A) 96 días atrás éramos los que la teníamos más larga del mundo en tenis y la gente amaba el tenis a los tenistas y nadie nunca jamás nos superaría. Basta entrar a cualquier red social y leer lo que esa misma gente escribe hoy después de quedar afuera.
B) un tipo, al que no le voy a decir loco porque bien sabía lo que hacía, mató como a 6 personas y la discusión es si fue homicidio o femicidio: mató, les quitó la vida a gente, personas y a alguien que ni siquiera había nacido.
C) los hijos de Tinelli dicen que su papá les enseñó antes que nada a ser libres: les enseñó a que son becados, en palabras más comunes.
D) ya usaron sus cuatro horas diarias para mirar tv?
E) lady Gaga le rindió homenaje a Pablito Lescano anoche?
F) soy la única mina de 38 años que vive sola y tiene miedo de mirar películas o series de suspenso?
G) está bueno el tema nuevo de Charly? no sé si tengo ganas de escucharlo
H) si no sos madre, también te pasó que alguna vez te dijeron que no podés opinar sobre niños?
I) la moda de cuarentona, o ama de casa desesperada del conurbano cuánta vida tiene? hablo de zumba, sí.
J) soy la única que gusta de chicos virtuales?
K) son todos chorros, qué shegua!
L) cuál es el sentido de madrugar?
M) hasta cuándo se le dará entidad a los debates de mierda del programa de Santiago del Moro?
N) todavía no ví el famoso show de Lady Gaga, ni creo que lo haga, me da paja
O) el paradigma del hippie ha cambiado tanto que ahora para serlo es condición ser adinerado/a
P) a la gente en general le da más miedo tirarse de un paracaídas o que le digan cosas bonitas que no esperaban escuchar?
Q) las feminazis terminarán dominando el mundo?
R) ya usaron sus horas permitidas de computadora?
S) tengo miedo de parecerme a un apestoso stand up
T) River le gana solamente a Central?
U) Fede Bal dejará alguna vez de ser tan nabo?
V) no se trata de decir por decir, se trata de decir por temor a que la gente se olvide
W) en serio hay gente que le cree a Johnatan Viale?
X) hace cuánto no te besan?
Y) tu vieja en tanga
Z) Macri gato
A) 96 días atrás éramos los que la teníamos más larga del mundo en tenis y la gente amaba el tenis a los tenistas y nadie nunca jamás nos superaría. Basta entrar a cualquier red social y leer lo que esa misma gente escribe hoy después de quedar afuera.
B) un tipo, al que no le voy a decir loco porque bien sabía lo que hacía, mató como a 6 personas y la discusión es si fue homicidio o femicidio: mató, les quitó la vida a gente, personas y a alguien que ni siquiera había nacido.
C) los hijos de Tinelli dicen que su papá les enseñó antes que nada a ser libres: les enseñó a que son becados, en palabras más comunes.
D) ya usaron sus cuatro horas diarias para mirar tv?
E) lady Gaga le rindió homenaje a Pablito Lescano anoche?
F) soy la única mina de 38 años que vive sola y tiene miedo de mirar películas o series de suspenso?
G) está bueno el tema nuevo de Charly? no sé si tengo ganas de escucharlo
H) si no sos madre, también te pasó que alguna vez te dijeron que no podés opinar sobre niños?
I) la moda de cuarentona, o ama de casa desesperada del conurbano cuánta vida tiene? hablo de zumba, sí.
J) soy la única que gusta de chicos virtuales?
K) son todos chorros, qué shegua!
L) cuál es el sentido de madrugar?
M) hasta cuándo se le dará entidad a los debates de mierda del programa de Santiago del Moro?
N) todavía no ví el famoso show de Lady Gaga, ni creo que lo haga, me da paja
O) el paradigma del hippie ha cambiado tanto que ahora para serlo es condición ser adinerado/a
P) a la gente en general le da más miedo tirarse de un paracaídas o que le digan cosas bonitas que no esperaban escuchar?
Q) las feminazis terminarán dominando el mundo?
R) ya usaron sus horas permitidas de computadora?
S) tengo miedo de parecerme a un apestoso stand up
T) River le gana solamente a Central?
U) Fede Bal dejará alguna vez de ser tan nabo?
V) no se trata de decir por decir, se trata de decir por temor a que la gente se olvide
W) en serio hay gente que le cree a Johnatan Viale?
X) hace cuánto no te besan?
Y) tu vieja en tanga
Z) Macri gato
viernes, 3 de febrero de 2017
Noche
No me importa la noche para armar salidas como solía hacerlo. Dicen que cuando vas creciendo tus hábitos y gustos se modifican. En mi posición de taurina que no da el brazo a torcer juraba que eso nunca va a pasar, hasta que llegó la época que me mostró lo contrario.
La noche tiene maravillas, misterios, palabras que se revelan y silencios encantadores más allá de salidas llenas de todo lo contrario: mi casa, mis series, mi perra, un atado de cigarros y un cenicero llenos de colillas (algunas mal apagadas), hicieron del año que pasó un pasatiempo en donde disfrutaba cada minuto de soledad.
La noche firmatense tiene poco y nada, pero tiene uno de mis lugares preferidos de este mundo: La Pocilga, ese bar que en el inconsciente colectivo está catalogado como antro, pero que es al fin y al cabo un bar en donde lo único que lo diferencia del resto es la música que suena y que tiene un escenario hermoso donde pasaron artistas que en mi añorada juventud nunca imaginé ver tan de cerca o estrechar un abrazo: Palo Pandolfo, Coki, Los Vándalos, Botafogo,Gori, Pil Trafa...¡¿Quién hubiera imaginado que en ese escenario iban a sonar dos veces piezas claves del punk rock argento como Pil y Tucán?!
En la segunda parte del bar, que arrancó el 1 de enero del 2012, el baño de mujeres no tenía puertas, te servían todo en vasos de plástico y los precios eran súper accesibles. Pasaron los meses y sábado de por medio iba a bailar mis temas preferidos de Bowie, Ramones, Beastie Boys . Un día le dije a modo de chiste a Mana, además mi tatuador, que quería trabajar en esa barra. Párrafo aparte es el de que con La Pocilga comparte patio mi jardín maternal. Pasó el invierno, y para la primavera del 2012 un sábado arranqué. Fue amor a primer trago.
Cuatro años después regenteamos la barra y organizamos que no falta nadie con una de mis amigas imprescindibles, Natalia. Dos mujeres que más de una vez hemos lidiado con borrachos que manguean un trago, o hemos pedido por favor que salgan porque ya era hora de cerrar. El rock y las barras en Firmat tienen un espacio para dos mujeres que aman lo que hacen, que se entienden y complementan. Que sus signos de tierra permiten que nunca deje de tener fuerza: "sigue y no cedas", porque hemos pasado noches de frío, de escuchar bandas que no nos gustaban, de mirarnos y sin una palabra entender qué nos pasaba.
La noche cuando tiene sonido a Pocilga es distinta, queda llena de anécdotas, cuerpos cansados, olor a cigarro y una vez me dejó el corazón lleno de amor, pero como ese lugar es sabio, otra vez me dio la oportunidad de cerrarlo, hacer con el amor un bollito y poner el punto fnal a la oración.
Sentate en su barra, a lo mejor entiendas un poco toda la mística que hay.
jueves, 2 de febrero de 2017
Hablar
¿De qué hablamos?
Siempre que te encontrás con alguien que hace mucho tiempo que no ves, no sé por qué sale más fácil resaltarte alguna cualidad física que hayas modificado que decirte: "por fin te veo, no sabés lo que te extrañé". Me pasó la segunda en mis reencuentros con amigas. En diez días teníamos que ponernos justamente al día encontrando qué contar primero de todo lo que el tiempo había marcado en nuestros cuerpos cabezas y corazones: ser madre, volver, viajar, separarse o estar buscándose a una misma. Fue la primera vez en un año que a orillas del mar pude contar sin dolor lo que un año atrás me hacía no dormir, estar triste y preocupada. Creo que las olas se llevaron mar adentro una historia que me dolía hasta ese momento en que pude liberarla con el sol quemando y el salitre calando fuerte en la piel, como a veces calan fuerte las historias. Entones pude sentir muy adentro que hay cosas que no quiero repetir, y que se siente bien andar sola aunque buscando cómo quiero estar y con quién o quiénes.
Cuando escuchás y compartís historias con gente que hace mucho que no ves las miradas son diferentes, llegan a tus oídos palabras que antes no habías escuchado y que te hacen ese eco que allá contra las rocas hace el mar cuando choca y vuelve. Con risas como banda sonora, nos escuchamos, me escucharon. Supe que cuando pasás los 30 y estás más cerca de los 40 no es que todo se pone más difícil, es que una aprende a priorizarse por sobre todas las cosas.
Fue que conté entonces que tanto me cuesta que alguien me guste, que siempre busco "ese algo" que haga flipar mi cabeza y me revuelque como ola un día en el que en la playa te ponen bandera roja y negra (la que menos me gusta), obvié la parte de que un día me animé a decirle a casi un desconocido que eso o algo parecido a eso me pasaba. Creo que me lo callé en parte para que no me juzgaran, un zonzo detalle, nunca lo iban a hacer mis amigas. Pero creo que también fue porque cuando no te responden como te gustaría te duele, no te enoja, pero te deja un moretón. Por más sinceridad que haya de ambas partes, vos sabés que la tuya es la que corre con desventaja porque el otro puede casi leerte lo que te pasa cuando solamente ponés un: "hola", y hasta a veces te retorcés tanto en lo que pensás que te guardás de expresar cosas porque no querés que se piensen que sos de las que mandás indirectas, ¡no!, justo eso no, después de que fuiste lo más directa que pudiste.
Elegí en cambio contar que me río diciendo que "soy sola" (término infalible tomado de mi amiga Jimena), que soy feliz con mi perra, mi casa, mis afectos, pero que un pueblo chato me aburre, que siento que el techo me está aplastando y que en un año no veo a mi cuerpo, mi alma y mis acciones andando por estas calles firmatenses, fue la primera vez que lo dije con decisión, que dije que una charla y una birra con mi amiga Laura me habían ayudado a definirme, que siento que es difícil andar con tantas cosas por acá sin que nada pase. Fue otra liberación, el aire de mar, la relajación...o después de todo: la confirmación.
Lo del otro pibe sí que lo conté, es fuerte cuando te responden lo que querías, más fuerte son las pausas y los silencios, y es por eso que también es mucho más atrapante y desafiante.
Pero se me enfría el café, mientras miro una foto del sábado a las 8 am en el mar...
Siempre que te encontrás con alguien que hace mucho tiempo que no ves, no sé por qué sale más fácil resaltarte alguna cualidad física que hayas modificado que decirte: "por fin te veo, no sabés lo que te extrañé". Me pasó la segunda en mis reencuentros con amigas. En diez días teníamos que ponernos justamente al día encontrando qué contar primero de todo lo que el tiempo había marcado en nuestros cuerpos cabezas y corazones: ser madre, volver, viajar, separarse o estar buscándose a una misma. Fue la primera vez en un año que a orillas del mar pude contar sin dolor lo que un año atrás me hacía no dormir, estar triste y preocupada. Creo que las olas se llevaron mar adentro una historia que me dolía hasta ese momento en que pude liberarla con el sol quemando y el salitre calando fuerte en la piel, como a veces calan fuerte las historias. Entones pude sentir muy adentro que hay cosas que no quiero repetir, y que se siente bien andar sola aunque buscando cómo quiero estar y con quién o quiénes.
Cuando escuchás y compartís historias con gente que hace mucho que no ves las miradas son diferentes, llegan a tus oídos palabras que antes no habías escuchado y que te hacen ese eco que allá contra las rocas hace el mar cuando choca y vuelve. Con risas como banda sonora, nos escuchamos, me escucharon. Supe que cuando pasás los 30 y estás más cerca de los 40 no es que todo se pone más difícil, es que una aprende a priorizarse por sobre todas las cosas.
Fue que conté entonces que tanto me cuesta que alguien me guste, que siempre busco "ese algo" que haga flipar mi cabeza y me revuelque como ola un día en el que en la playa te ponen bandera roja y negra (la que menos me gusta), obvié la parte de que un día me animé a decirle a casi un desconocido que eso o algo parecido a eso me pasaba. Creo que me lo callé en parte para que no me juzgaran, un zonzo detalle, nunca lo iban a hacer mis amigas. Pero creo que también fue porque cuando no te responden como te gustaría te duele, no te enoja, pero te deja un moretón. Por más sinceridad que haya de ambas partes, vos sabés que la tuya es la que corre con desventaja porque el otro puede casi leerte lo que te pasa cuando solamente ponés un: "hola", y hasta a veces te retorcés tanto en lo que pensás que te guardás de expresar cosas porque no querés que se piensen que sos de las que mandás indirectas, ¡no!, justo eso no, después de que fuiste lo más directa que pudiste.
Elegí en cambio contar que me río diciendo que "soy sola" (término infalible tomado de mi amiga Jimena), que soy feliz con mi perra, mi casa, mis afectos, pero que un pueblo chato me aburre, que siento que el techo me está aplastando y que en un año no veo a mi cuerpo, mi alma y mis acciones andando por estas calles firmatenses, fue la primera vez que lo dije con decisión, que dije que una charla y una birra con mi amiga Laura me habían ayudado a definirme, que siento que es difícil andar con tantas cosas por acá sin que nada pase. Fue otra liberación, el aire de mar, la relajación...o después de todo: la confirmación.
Lo del otro pibe sí que lo conté, es fuerte cuando te responden lo que querías, más fuerte son las pausas y los silencios, y es por eso que también es mucho más atrapante y desafiante.
Pero se me enfría el café, mientras miro una foto del sábado a las 8 am en el mar...
miércoles, 1 de febrero de 2017
El Comienzo
El Comienzo:
Era el verano del 2017, más precisamente el mes de Enero. Argentina se desvestía de a poco después de un invierno que fue largo y bastante bravo, no sólo climáticamente. Estamos atravesando "el cambio"
Los programas de televisión y los noticieros ya empezaban por mediados de diciembre a adelantar que la temporada este verano iba a ser de vacas flacas (nunca vi una vaca flaca, pero debe haberlas), yo el viernes 30 de diciembre me saqué los pasajes de ida y vuelta para tomarme diez días de vacaciones en Mar del Plata. Once años atrás, el último verano que fui, tenías que sacarte pasajes un mes antes, este año pude elegir con tranquilidad qué ubicación prefería en el micro.
Empezó el año, arrancó la temporada y los noticieros se empecinaban en mostrar lo caro que está todo en la costa argentina. Yo solamente tachaba los días, no veía la hora de que llegue el viernes 20 de enero, y estar en Venado Tuerto subiéndome al micro.
21 de enero: llegué a Mar del Plata y conocí la nueva terminal de ómnibus, la última vez que fui, en septiembre del 2009 a verme con mi amor de Estados Unidos que iba a jugar al básquet a Quilmes (nunca nos vimos, porque nunca llegó, pero esa es otra historia), la terminal aun estaba por Sarmiento y Garay, todavía recuerdo esa vez que mi prima me fue a buscar y caminamos por Garay hasta la esquina de Santiago del Estero y vi la fachada de Peñarol una vez más. Esta vez, era todo nuevo, hasta el abrazo que nos dimos parecía nuevo de todo lo que la extrañaba y quería verla. Llegó con Lautaro, su hijo, que estaba semi dormido, pese a eso no pude evitar llenarlo de besos y decirle cosas. Hacía mucho calor ya en La Feliz a las 8 de la mañana, era además el cumpleaños de mi prima, era también un día lleno de alegría, empezaron los reencuentros. Mis tíos, que son tan iguales a mis viejos, la especie Roldan es inconfundible. Mis amigas, a las que vi en una tarde en la que no se podía respirar del calor, pero así y todo me fui caminando a verlas. Me abracé fuerte a cada una, como si en ese abrazo les expresara todo lo que las extrañé, todo lo que las recuerdo y las quiero, todo lo lindo que llevo en el rígido de 12 o 13 veranos compartidos. Valeria estaba de vacaciones en su Mar del Plata, a ella sí la había visto en ese viaje de reencuentro amoroso fallido. Carolina estaba de vuelta después de 12 años viviendo en Perú. Volvió por amor y a su primer amor: la mismísima Mar del Plata.
Después de risas, brindis y fotos nos fuimos de Euge, más risas, más anécdotas, más fotos, más calor. Todo me indicaba que serían días de goce y sobre todo de no acordarme lo que es estar triste o pensando todo el día "por qué".
El día siguiente, estábamos en Santa Clara del Mar con Valeria y sus viejos, nos fuimos a tomar una cerveza por ahí y entre charla y charla fue ella la que me dijo: "¿Por qué no te hacés un blog?", recordé la insistencia de Sole alguna vez, de Nanci otra y prometí que ni bien volvía, me ponía con eso, y acá estoy: tirando unas líneas nada interesante sobre una chica que es bastante común, que le gusta mucho la música, el goce compartido con personas queridas, que ama a su perra, que es porfiada y obstinada, que desea saber qué es el amor, que no para de soñar, que es bastante noña, pero por sobre todas las cosas está empezando a ser fiel a lo que siente.
Así es el comienzo, toda cosa, todo ser vivo lo tiene, mi blog de Cosas de Negra, también.
Era el verano del 2017, más precisamente el mes de Enero. Argentina se desvestía de a poco después de un invierno que fue largo y bastante bravo, no sólo climáticamente. Estamos atravesando "el cambio"
Los programas de televisión y los noticieros ya empezaban por mediados de diciembre a adelantar que la temporada este verano iba a ser de vacas flacas (nunca vi una vaca flaca, pero debe haberlas), yo el viernes 30 de diciembre me saqué los pasajes de ida y vuelta para tomarme diez días de vacaciones en Mar del Plata. Once años atrás, el último verano que fui, tenías que sacarte pasajes un mes antes, este año pude elegir con tranquilidad qué ubicación prefería en el micro.
Empezó el año, arrancó la temporada y los noticieros se empecinaban en mostrar lo caro que está todo en la costa argentina. Yo solamente tachaba los días, no veía la hora de que llegue el viernes 20 de enero, y estar en Venado Tuerto subiéndome al micro.
21 de enero: llegué a Mar del Plata y conocí la nueva terminal de ómnibus, la última vez que fui, en septiembre del 2009 a verme con mi amor de Estados Unidos que iba a jugar al básquet a Quilmes (nunca nos vimos, porque nunca llegó, pero esa es otra historia), la terminal aun estaba por Sarmiento y Garay, todavía recuerdo esa vez que mi prima me fue a buscar y caminamos por Garay hasta la esquina de Santiago del Estero y vi la fachada de Peñarol una vez más. Esta vez, era todo nuevo, hasta el abrazo que nos dimos parecía nuevo de todo lo que la extrañaba y quería verla. Llegó con Lautaro, su hijo, que estaba semi dormido, pese a eso no pude evitar llenarlo de besos y decirle cosas. Hacía mucho calor ya en La Feliz a las 8 de la mañana, era además el cumpleaños de mi prima, era también un día lleno de alegría, empezaron los reencuentros. Mis tíos, que son tan iguales a mis viejos, la especie Roldan es inconfundible. Mis amigas, a las que vi en una tarde en la que no se podía respirar del calor, pero así y todo me fui caminando a verlas. Me abracé fuerte a cada una, como si en ese abrazo les expresara todo lo que las extrañé, todo lo que las recuerdo y las quiero, todo lo lindo que llevo en el rígido de 12 o 13 veranos compartidos. Valeria estaba de vacaciones en su Mar del Plata, a ella sí la había visto en ese viaje de reencuentro amoroso fallido. Carolina estaba de vuelta después de 12 años viviendo en Perú. Volvió por amor y a su primer amor: la mismísima Mar del Plata.
Después de risas, brindis y fotos nos fuimos de Euge, más risas, más anécdotas, más fotos, más calor. Todo me indicaba que serían días de goce y sobre todo de no acordarme lo que es estar triste o pensando todo el día "por qué".
El día siguiente, estábamos en Santa Clara del Mar con Valeria y sus viejos, nos fuimos a tomar una cerveza por ahí y entre charla y charla fue ella la que me dijo: "¿Por qué no te hacés un blog?", recordé la insistencia de Sole alguna vez, de Nanci otra y prometí que ni bien volvía, me ponía con eso, y acá estoy: tirando unas líneas nada interesante sobre una chica que es bastante común, que le gusta mucho la música, el goce compartido con personas queridas, que ama a su perra, que es porfiada y obstinada, que desea saber qué es el amor, que no para de soñar, que es bastante noña, pero por sobre todas las cosas está empezando a ser fiel a lo que siente.
Así es el comienzo, toda cosa, todo ser vivo lo tiene, mi blog de Cosas de Negra, también.
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