El Comienzo:
Era el verano del 2017, más precisamente el mes de Enero. Argentina se desvestía de a poco después de un invierno que fue largo y bastante bravo, no sólo climáticamente. Estamos atravesando "el cambio"
Los programas de televisión y los noticieros ya empezaban por mediados de diciembre a adelantar que la temporada este verano iba a ser de vacas flacas (nunca vi una vaca flaca, pero debe haberlas), yo el viernes 30 de diciembre me saqué los pasajes de ida y vuelta para tomarme diez días de vacaciones en Mar del Plata. Once años atrás, el último verano que fui, tenías que sacarte pasajes un mes antes, este año pude elegir con tranquilidad qué ubicación prefería en el micro.
Empezó el año, arrancó la temporada y los noticieros se empecinaban en mostrar lo caro que está todo en la costa argentina. Yo solamente tachaba los días, no veía la hora de que llegue el viernes 20 de enero, y estar en Venado Tuerto subiéndome al micro.
21 de enero: llegué a Mar del Plata y conocí la nueva terminal de ómnibus, la última vez que fui, en septiembre del 2009 a verme con mi amor de Estados Unidos que iba a jugar al básquet a Quilmes (nunca nos vimos, porque nunca llegó, pero esa es otra historia), la terminal aun estaba por Sarmiento y Garay, todavía recuerdo esa vez que mi prima me fue a buscar y caminamos por Garay hasta la esquina de Santiago del Estero y vi la fachada de Peñarol una vez más. Esta vez, era todo nuevo, hasta el abrazo que nos dimos parecía nuevo de todo lo que la extrañaba y quería verla. Llegó con Lautaro, su hijo, que estaba semi dormido, pese a eso no pude evitar llenarlo de besos y decirle cosas. Hacía mucho calor ya en La Feliz a las 8 de la mañana, era además el cumpleaños de mi prima, era también un día lleno de alegría, empezaron los reencuentros. Mis tíos, que son tan iguales a mis viejos, la especie Roldan es inconfundible. Mis amigas, a las que vi en una tarde en la que no se podía respirar del calor, pero así y todo me fui caminando a verlas. Me abracé fuerte a cada una, como si en ese abrazo les expresara todo lo que las extrañé, todo lo que las recuerdo y las quiero, todo lo lindo que llevo en el rígido de 12 o 13 veranos compartidos. Valeria estaba de vacaciones en su Mar del Plata, a ella sí la había visto en ese viaje de reencuentro amoroso fallido. Carolina estaba de vuelta después de 12 años viviendo en Perú. Volvió por amor y a su primer amor: la mismísima Mar del Plata.
Después de risas, brindis y fotos nos fuimos de Euge, más risas, más anécdotas, más fotos, más calor. Todo me indicaba que serían días de goce y sobre todo de no acordarme lo que es estar triste o pensando todo el día "por qué".
El día siguiente, estábamos en Santa Clara del Mar con Valeria y sus viejos, nos fuimos a tomar una cerveza por ahí y entre charla y charla fue ella la que me dijo: "¿Por qué no te hacés un blog?", recordé la insistencia de Sole alguna vez, de Nanci otra y prometí que ni bien volvía, me ponía con eso, y acá estoy: tirando unas líneas nada interesante sobre una chica que es bastante común, que le gusta mucho la música, el goce compartido con personas queridas, que ama a su perra, que es porfiada y obstinada, que desea saber qué es el amor, que no para de soñar, que es bastante noña, pero por sobre todas las cosas está empezando a ser fiel a lo que siente.
Así es el comienzo, toda cosa, todo ser vivo lo tiene, mi blog de Cosas de Negra, también.
Negra hermosa!!!! Te quiero más y más!!!
ResponderEliminarTe adoro amiga!!! Y yo sé que vamos a hacer todo lo que nos propongamos!!!
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