Me gusta tipear como modo de descarga a las cosas que llevo adentro. Me gusta volcar en palabras escritas el torbellino de cosas que pasan como una película por mi cabeza. A veces soy graciosa, a veces soy dramática, otras tantas aburrida y también un poco sentimental.
Nadie me dio el don de saber usar las palabras, mucho menos cuándo, y con quiénes. Pero encuentro en un espacio en blanco ese lugar donde puedo acomodarlas libremente sin ser juzgada, si soy leída o no poco me interesa, si las críticas son buenas o malas, menos. Después de tipear siento un alivio, ese que sentía cada vez que salía de terapia, a veces salía contenta, otras preocupada, otras odiándome, odiando al mundo, queriendo encontrar respuestas o soluciones, salía llorando, salía liviana; pues lo mismo me pasa cuando pongo el punto final.
Estos días son particularmente tortuosos, esos en los que llenaría una resma de hojas blancas tamaño A4, las llenaría con palabras, con garabatos, con signos de pregunta, con certezas pero con muchas dudas. No me gusta tomar sola, pero me pondría un vaso y una botella de vino al lado tratando de darle un tono más interesante, llenaría, mientras escribo, un cenicero de cigarrillos mal apagados, algunas letras se verían borroras porque caerían lágrimas de risa y de tirsteza y muchas de impotencia. Al terminar juntaría todas las hojas y de tenerlo a mano me tomaría un tren y me leería, cada tanto levantaría la vista pensando, riéndome de mi misma, y me respondería sola mis preguntas. Me iría lejos, donde nadie me conozca y le regalaría a alguien ese puñado de hojas entintadas para que haga lo que más le parezca.
Pero me es más fácil sentarme frente a una pantalla, tipear compulsivamente , vomitar las palabras, poner punto final y ponerme a pensar en todo lo anterior.
Soy verborrágica hasta cuando tipeo, me gusta jugar con el orden de las palabras, usar algunas como fetiches, otras usarlas sin sentido, pero por sobre todas las cosas me encanta tipear con honestidad, con esa que me va llevando por la vida. Podés esconder un par de mentiras, las palabras mal usadasm diría yo, pero a la larga no me aguanto y quiero decir la verdad. Estoy tratando de hacerlo hace casi un mes, no me dejan. Uso las palabras tratando de ser ocurrente, o de dar un golpe certero que me haga un poco más feliz, no me sale.
Entonces a escena se repite, me siento acá, tipeo hasta que tenga ganas y pongo de nuevo el punto final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario