La noche tiene maravillas, misterios, palabras que se revelan y silencios encantadores más allá de salidas llenas de todo lo contrario: mi casa, mis series, mi perra, un atado de cigarros y un cenicero llenos de colillas (algunas mal apagadas), hicieron del año que pasó un pasatiempo en donde disfrutaba cada minuto de soledad.
La noche firmatense tiene poco y nada, pero tiene uno de mis lugares preferidos de este mundo: La Pocilga, ese bar que en el inconsciente colectivo está catalogado como antro, pero que es al fin y al cabo un bar en donde lo único que lo diferencia del resto es la música que suena y que tiene un escenario hermoso donde pasaron artistas que en mi añorada juventud nunca imaginé ver tan de cerca o estrechar un abrazo: Palo Pandolfo, Coki, Los Vándalos, Botafogo,Gori, Pil Trafa...¡¿Quién hubiera imaginado que en ese escenario iban a sonar dos veces piezas claves del punk rock argento como Pil y Tucán?!
En la segunda parte del bar, que arrancó el 1 de enero del 2012, el baño de mujeres no tenía puertas, te servían todo en vasos de plástico y los precios eran súper accesibles. Pasaron los meses y sábado de por medio iba a bailar mis temas preferidos de Bowie, Ramones, Beastie Boys . Un día le dije a modo de chiste a Mana, además mi tatuador, que quería trabajar en esa barra. Párrafo aparte es el de que con La Pocilga comparte patio mi jardín maternal. Pasó el invierno, y para la primavera del 2012 un sábado arranqué. Fue amor a primer trago.
Cuatro años después regenteamos la barra y organizamos que no falta nadie con una de mis amigas imprescindibles, Natalia. Dos mujeres que más de una vez hemos lidiado con borrachos que manguean un trago, o hemos pedido por favor que salgan porque ya era hora de cerrar. El rock y las barras en Firmat tienen un espacio para dos mujeres que aman lo que hacen, que se entienden y complementan. Que sus signos de tierra permiten que nunca deje de tener fuerza: "sigue y no cedas", porque hemos pasado noches de frío, de escuchar bandas que no nos gustaban, de mirarnos y sin una palabra entender qué nos pasaba.
La noche cuando tiene sonido a Pocilga es distinta, queda llena de anécdotas, cuerpos cansados, olor a cigarro y una vez me dejó el corazón lleno de amor, pero como ese lugar es sabio, otra vez me dio la oportunidad de cerrarlo, hacer con el amor un bollito y poner el punto fnal a la oración.
Sentate en su barra, a lo mejor entiendas un poco toda la mística que hay.
que más agregar? te lo dije hoy... Este es mi lugar preferido en el mundo (uno, de los pocos). Además de hacer lo que nos gusta, nos tiene juntas, codo a codo, nos hace renegar, llorar de risa, enojarnos y hasta enamorarnos... Ni hablar de lo que disfrutamos de los shows, y mucho más cuando sentimos la satisfacción de ver que las cosas salen lindas como lo queremos!
ResponderEliminarTe adoro Nerrrrra!
En ese lugar hicimos reencuentro latino... Te amo amiga!!!
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